por Julián Triana
Oye, hey, toc-toc, ¿me escuchas?
Como cada viernes en la madrugada aquí estoy yo nuevamente,
poco me importa si estás ocupada en la tarea de olvidarme cuidadosamente
vivo en nuestros recuerdos sumergido tal sirviente
y lo justo para mí, es aparecerme cada rato en tus noches de repente.
Perdona lo egoista pero nuestros corazones tienen algo muy pendiente,
nuestros cuerpos no, ya sé, porque se conocen cada rincón perfectamente,
pero siempre que te beso pienso en cuál será nuestro paso siguiente,
¿tal vez caminar de la mano, conocer a tus padres o despertar juntos eternamente?
Nunca lo sabré porque contigo únicamente me ha interesado que la siguiente caricia sea más complaciente,
y aunque no te niego que quisiera que estuvieras conmigo oficialmente,
luego pienso y no, no, no, qué propuesta tan indecente
Mujer, casi nos queremos lo suficiente,
por poco y juntos somos la envidia de la gente,
Estuvimos a un centimetro de ser más pertinentes
para tu futuro y para el mío más allá de la magia que siempre nos regala el presente
Y aunque nos juzguen y nos señalen esto que no tenemos es un gesto de valientes,
porque vamos y venimos pero cuando la vida nos junta siempre nos entendemos extraordinariamente,
nunca fuimos nada, jamás quisimos construir la historia de amor más fantástica y ardiente,
no sé si me arrepiento, no sé si me duele o si únicamente quiero abrirle la puerta al beso siguiente…
Nota: Los escritos publicados en el blog no fueron modificados ni cuentan con observaciones editoriales. Las opiniones, visiones y sentimientos expresados en los escritos corresponden a sus creadores y no representan ni comprometen a la Fundación Macondo Libre