Entre los pensamientos 

Por: Sara Valentina Cano Ospina

¿Fue lo mejor para mí?

Ha pasado suficiente tiempo. Ya me olvidé de cómo suena tu voz, ya no tengo ni idea cómo se siente estar cerca tuyo, creo que mi mente ya no se imagina a detalle cómo se ve tu rostro. Y no, no es triste porque por fin estoy olvidando las pequeñas cosas, era lo último que me faltaba. Ya no recuerdo cómo lucen muchas partes de tu cuerpo, no estoy segura de cuantos lunares tienes ni donde los tenías, ni siquiera sé cuáles son tus cosas favoritas y tengo un recuerdo muy vago de tu estatura en comparación a la mía, tampoco recuerdo tus manos y es gracioso porque antes cariñosamente decía que eran mis favoritas. Todo de ti se va yendo de mi ser cada día que pasa y yo simplemente me quedo en la orilla disfrutando como te veo zarpar. Gratitud, gratitud inmensa al momento en el que decidí irme, fue más que necesario e incluso terapéutico. No con esto te doy relevancia en mi vida o algún tipo de espacio, más bien doy por finalizado el peor sufrimiento que alguna vez sentí. Porque hasta eso analicé ¿Cuál ha sido el peor dolor que he sentido? ¿Qué es lo que más me ha desmoronado en mis cortos veintiún años? Y haciendo una búsqueda exhaustiva en mis recuerdos, todos me llevan a ti. A veces me siento culpable, era una mujer que amaba demasiado, que le causaba pánico quedarse sola, que hacía hasta lo imposible para que no se fueran de su lado, costara lo que costara, pero ahora… Honestamente estar sola y aprender a estar conmigo ha sido de las mejores cosas que he podido experimentar. Una fuerte sacudida fue el tropiezo perfecto para construirme y decirme “nunca más”. Saber quién soy a detalle me ha hecho percibir emociones que jamás me permití, ese mantra de “alma libre” simplemente empezó a surgir. La paz y el silencio es sanador pero al mismo tiempo empieza a habitar en un ser que tiene poca capacidad de relacionarse. Tal vez leerme me cause gracia, pareciera que yo fuera buena o tal vez un ángel y no, tal vez yo también fui el infierno para ti. Qué más da. Adiós.

Nota: Los escritos publicados en el blog no fueron modificados ni cuentan con observaciones editoriales. Las opiniones, visiones y sentimientos expresados en los escritos corresponden a sus creadores y no representan ni comprometen a la Fundación Macondo Libre