¿Dejarte ir?

Por: María Alejandra Osorno

En la encrucijada del amor me encuentro,
donde mi corazón se ve confundido,
pues en mi pecho late un sentimiento tierno.

Un suspiro amargo escapa de mis labios,
al reconocer la situación compleja,
pues en su mirada veo destellos sabios,
mientras mi alma sufre y se aleja.
Debo soltar las ataduras del deseo,
y permitir que el viento lleve mis anhelos,
aunque ella sea dueña de su risa,
es tiempo de que en mi alma florezca la brisa.

Aprendo a dejar ir lo que nunca fue mío,
aunque duela en lo más profundo de mi ser,
Ella merece encontrar su propio estío,
y a mi corazón le toca aprender a renacer.
Quizás en otro rincón del vasto universo,
me aguarde alguien con la luz en sus ojos,
y cuando menos lo espere, en un nuevo verso,
descubriré un amor que calme mis enojos.

Así que a ella le entrego mis bendiciones,
y le deseo un amor que la haga feliz,
pues no es justo enturbiar nuestras emociones,

y a nuestra amistad no quiero verle partir.

Que a ella y aquel ser que tanto quiero,
encuentren juntos el camino de la felicidad,
y que en mi corazón haya paz y lucero,
mientras me abro a nuevas posibilidades en realidad.

Dejar ir a quien se ama en el silencio,
es un acto de valentía y madurez,
y aunque el dolor se presente como un incendio,
sé que encontraré un amor que merezca mi altivez.